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Busca al Senorpor Arzobispo Dennis M. Schnurr

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La Cuaresma está sobre nosotros. Incluso aquellos que no comparten nuestra fe o celebran esta temporada penitencial son típicamente conscientes de ello. Ven los “especiales de Cuaresma” que se ofrecen en los restaurantes y escuchan a sus amigos referirse a lo que “renunciaron por la Cuaresma”.

Sí, la Cuaresma es un tiempo para pequeños sacrificios en arrepentimiento por nuestros pecados – ayunar y abstenerse de comer carne los Viernes de acuerdo con la ley de la Iglesia, y a menudo otros actos de abnegación voluntaria de acuerdo con la tradición establecida desde hace mucho tiempo.

En las últimas décadas, ha habido un énfasis saludable en abandonar los malos hábitos y los comportamientos pecaminosos, como los chismes y los rencores, durante la Cuaresma, además de o sin prescindir de su comida o bebida favorita. Los Católicos también pueden observar la Cuaresma leyendo lecturas espirituales, ofreciéndose como voluntarios para ayudar a otros que lo necesitan, asistiendo a un día de reflexión o participando en Misa diariamente.

En todas las liturgias Cuaresmales, el sacerdote y el diácono visten de color morado y no se canta el Aleluya. Los tres Domingos de Cuaresma, se celebran una serie de antiguos ritos de auto-búsqueda y arrepentimiento llamados escrutinios para loselegidos – aquellos que buscan el bautismo, la confirmación y la Primera Comunión en la Vigilia Pascual.

El efecto acumulativo de todas estas prácticas es que la Cuaresma se siente diferente del resto del año, tanto los Domingos como durante cada semana.

Al mismo tiempo, sin embargo, lo que hacemos durante la Cuaresma debería afectar cómo vivimos nuestras vidas después de la Cuaresma. Piensen en ello como una especie de botón de reinicio para nuestras vidas. Las tradicionales disciplinas cuaresmales de oración, ayuno y limosna son herramientas poderosas para ayudarnos a reexaminar nuestras vidas y nuestra relación con Cristo, determinar qué necesita cambiar y comenzar ese proceso.

Mientras las oraciones comunitarias como la Misa y las Estaciones de la Cruz son importantes, también lo es la oración individual y meditativa. En el mundo de cable, Twitter, Facebook, Instagram y podcasts 24/7 – todos los cuales pueden tener muchos efectos positivos – es más importante que nunca, que nos tomemos un tiempo callado para la reflexión espiritual, especialmente durante la Cuaresma.

Una herramienta importante para la reflexión que llega a su hogar es The Catholic Telegraph. El periódico arquidiocesano es una fuente esencial de formación de fe y desarrollo espiritual, así como también de noticias. Esto es cierto todos los meses, pero en este número encontrará un enfoque especial en la Cuaresma desde muchas perspectivas diferentes.

El periódico arquidiocesano también tiene un maravilloso servicio nuevo llamado The Daily Divina. Este es un breve pasaje de las Escrituras y una sola pregunta para la reflexión que se envía por correo electrónico a los suscriptores cada mañana, incluidos los fines de semana, para brindarle alimentos nutritivos para pensar todo el día. Puede suscribirse en thecatholictelegraph.com/digital-subscriptions.

Otro hábito vital para cultivar es el Sacramento de la Reconciliación, que es particularmente apropiado durante la Cuaresma. A través de este gran regalo, Dios nos da los medios para confesar nuestros pecados y comenzar de nuevo. Para que el acceso cuaresmal al sacramento esté más fácilmente disponible, todas las parroquias/regiones parroquiales de la Arquidiócesis estarán abiertas para la confesión y la oración privada de 7 a 9 p.m. el Martes 24 de Marzo. Llamamos a esto La luz está encendida para ti porque la luz del confesionario es como la luz de un porche que nos da la bienvenida a casa. Nos recuerda que la luz de Cristo brilla en la oscuridad para todos nosotros, sean cuales sean nuestras fallas y sean cuales sean nuestros desafíos. Obtenga más información en encounterpeace.org.

La Cuaresma es una oportunidad para “arrepentirse y creer en las Buenas Nuevas”, para hacer un cambio en nuestra relación con el Señor y con los demás, no solo por seis semanas, sino por el resto de nuestras vidas. Les insto a que lo aprovechen al máximo.

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