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BUSCA AL SEÑOR: ARZOBISPO DENNIS M. SCHNURR

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El cambio de las interacciones presenciales a las virtuales, necesitado por la pandemia, en los negocios, la educación e incluso el entretenimineto nos hace recordar que la comunicación presencial es la mejor y más completa forma de comunicación. Por eso Dios se convirtió en uno de nosotros a través de la Encarnación.

Y, sin embargo, la Buena Nueva siempre ha llegado al mayor número de personas a través de los medios de comunicación del día. Eso comenzó con la Biblia bajo la inspiración del Espíritu Santo. En cierto sentido, san Mateo, san Marcos, san Lucas, san Juan y san Pablo fueron las figuras católicas originales de los medios de comunicación que informaron y reflexionaron sobre la vida, muerte y resurrección de Cristo en escritos que se convirtieron en parte del Nuevo Testamento.

De manera similar, los discípulos misioneros de las generaciones venideras en la Iglesia han utilizado libros, periódicos, revistas, radio, televisión, videos, sitios web y, más recientemente, las redes sociales para atraer, educar y evangelizar a católicos y a los no católicos por igual. El obispo Edward D. Fenwick fundó el periódico The Catholic Telegraph (El Telégrafo Católico) exactamente con esos propósitos en 1831, cuando la Diócesis de Cincinnati tenía solo 10 años.

Ahora en su año 191, The Catholic Telegraph perdura como una revista mensual atractiva con la misión de “llevar la fe al hogar”. Esto se debe a que la letra impresa sigue siendo un medio importante para comunicar la bondad, la belleza y la verdad de la fe católica. Hoy, la Arquidiócesis de Cincinnati utiliza todo el espectro de medios de comunicación, desde impresos hasta digitales. La arquidiócesis también alienta y aprecia el trabajo evangelizador de Sacred Heart Radio (Radio Sagrado Corazón) en el área metropolitana de Cincinnati y Radio María en el área metropolitana de Dayton.

Mucho antes de la llegada de los medios digitales, el Papa san Pablo VI escribió proféticamente en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi de 1975 sobre la importancia de las nuevas tecnologías de la comunicación. “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más.

Con ellos la Iglesia ‘pregona sobre los terrados’ el mensaje del que es depositaria. En ellos encuentra una versión moderna y eficaz del ‘púlpito.’ Gracias a ellos puede hablar a las masas” (EN 45).

En la misma línea, el Papa san Juan Pablo II se refirió a las comunicaciones sociales actuales como “areópagos modernos” (Redemptoris Missio 37), refiriéndose a la colina de Atenas desde la cual san Pablo predicó a grandes multitudes (Hechos 17:22-31). Esta es una comparación positiva, y la Iglesia ha visto constantemente nuevas formas de medios como socios potenciales en la misión.

En su mensaje para el Día Mundial de las Comunicaciones en 2021, “Comunicar encontrando a las personas donde están y como son,” el Papa Francisco señaló los peligros y las oportunidades en los medios omnipresentes de hoy. “[S]e han vuelto evidentes para todos los riesgos de una comunicación social carente de controles,” escribió. “Hemos descubierto, ya desde hace tiempo, cómo las noticias y las imágenes son fáciles de manipular, por miles de motivos, a veces sólo por un banal narcisismo. Esta conciencia crítica empuja no a demonizar el instrumento, sino a una mayor capacidad de discernimiento y a un sentido de la responsabilidad más maduro, tanto cuando se difunden, como cuando se reciben los contenidos.”

El discernimiento del contenido implica tomarse el tiempo para reflexionar sobre preguntas como: ¿Será cierto?
¿Será caritativo? ¿Acaso ayuda? Estas consideraciones son especialmente importantes antes de compartir en las redes sociales. Incluso las fuentes de información católicas requieren tal escrutinio. Como exigió san Pablo, “examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1 Tes. 5:21).

Los medios católicos y los católicos que trabajan en los medios entran en estas esferas, proclamando la Buena Nueva y las enseñanzas de la Iglesia, conociendo a las personas donde y como están. A medida que nos relacionamos con los medios, ya sea a través de lo que consumimos en la televisión y la radio, o cómo interactuamos en las redes sociales, hagámoslo con la mirada puesta en Cristo y en lo que es bueno, bello y verdadero.

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