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Busca al Senor: por Arzobispo Dennis M. Schnurr

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EL regreso de los estudiantes para el comienzo del año académico 2019-20 resalta la grave responsabilidad que comparten los clérigos, empleados y voluntarios que sirven en las escuelas y parroquias de la arquidiócesis: proteger a los niños confiados a nuestro cuidado. Por nuestro compromiso con la seguridad, recientemente puse a un sacerdote en licencia debido a interacciones inapropiadas con menores, aunque no se reportó abuso en ese momento. Hablé con The Catholic Telegraph sobre ese asunto, y pueden leer mis comentarios en la página 18. Ese sacerdote ha sido acusado por un gran jurado debido acusaciones penales. Este es un momento de mucho dolor para nuestra Iglesia local. Todo esto me entristece profundamente.

Las heridas de la tragedia del abuso sexual que ha envuelto a la Iglesia Católica en todo el mundo aún están crudas. Indudablemente, todos preferiríamos no escuchar más sobre este tema doloroso. Sin embargo, olvidar es negar y negar es evitar la sanación.

Por esa razón, observaremos nuestro segundo día anual de oración por la Iglesia y las víctimas de abuso en las Misas en la arquidiócesis el viernes 13 de septiembre. Ofreceré Misa en la Catedral de San Pedro en Cadenas, en el centro de Cincinnati, a las 5:15 de la tarde. Ese es el día antes de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que celebra el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte en el mismo momento en que parecía ser derrotado.

El término “Iglesia” tiene muchos significados válidos diferentes, dependiendo del contexto, desde un edificio para el culto Cristiano hasta la autoridad docente del papa y los obispos. En el contexto del día de oración por la Iglesia y las víctimas de abuso, el término se refiere a todos nosotros, el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios.

La oración en cada situación de nuestras vidas es esencial, pero también lo es la acción. A principios de este año, el Papa Francisco emitió nuevas normas mundiales para abordar el abuso sexual de niños y adultos vulnerables, los actos sexuales obligados a través del abuso de autoridad, y cualquier encubrimiento de estos males. Es importante destacar que las normas también requieren la participación de los laicos y responsabilizar a los obispos.

Las normas del Papa son compatibles con las políticas firmes del Decreto de Protección de Menores de la arquidiócesis, promulgado en 1993 y fortalecido cada cinco años a la luz de la experiencia.

Si sospecha abuso por parte de cualquier agente de la arquidiócesis, infórmelo de inmediato a las autoridades legales civiles correspondientes y al Coordinador del Ministerio para Sobrevivientes de Abuso en la arquidiócesis al 513-263-6623 o 1-800-686-2724, ext. 6623. Todos estos informes se investigan a fondo. Estoy profundamente agradecido con las víctimas-sobrevivientes valientes y otros que se han reportado en el pasado.

A medida que continuamos nuestros esfuerzos para proteger a los niños, buscamos la sanación para el Cuerpo de Cristo y para aquellos que han sido abusados. Por favor únase a nosotros en oración el 13 de septiembre, y ore conmigo ahora esta Oración de Sanación por las Víctimas de Abuso:

Dios del amor infinito, siempre presente, siempre justo; Tú nos cuidas y nos proteges y nos diste a tu único Hijo para salvarnos con su sangre en la cruz.

Jesús manso, pastor de la paz, dígnate unir a tu propio sufrimiento el dolor de todos los que han sido heridos de cuerpo, mente y espíritu or parte de aquellos que traicionaron la confianza puesta en ellos.

Escucha el clamor de nuestros hermanos y hermanas que han sido lastimados gravemente, así como el clamor de aquellos que los aman. Dales la esperanza que mitigue el desosiego de sus corazones, dales la fe que calme sus espíritus perturbados. Concédeles justicia para su causa, ilumínalos con tu verdad.

Espíritu Santo, consolador de corazones, fura las heridas de tus hijos e hijas y devuelve la integridad a lo que ha sido quebrantado. Concédenos el valor y la sabiduría, la humildad y la gracia, para actuar con justicia. Sopla tu sabiduría en nuestras oraciones y empeños. Que todos los que han sido heridos por el abuso encuentren paz y justicia.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

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